El embarazo es un momento importante en la vida de la mujer. Su organismo debe adaptarse a los cambios fisiológicos que garantizan el correcto desarrollo del feto y la futura lactancia.

La alimentación debe seguir estas transformaciones y responder a las necesidades específicas de la mamá. Durante el embarazo, las necesidades energéticas no son más elevadas, pero un aporte calórico inferior a 1.600 Kcal al día compromete el crecimiento del feto.

Hay que prestar especial atención a las necesidades de proteínas, que crecen a cada trimestre. Se recomienda tomar de 60 a 70 g de proteínas al día. Paralelamente, las necesidades de ciertos micronutrientes aumentan.

Las necesidades de hierro, habitualmente estimadas en 14mg al día, pasan a 30mg. Las anemias ferropénicas se relacionan con tasas más elevadas de prematuridad, de peso menor al nacer y de mortalidad perinatal.

El calcio es esencial para la mineralización del esqueleto fetal (30g en total). Estas necesidades se llegan a cubrir sin que el estatuto óseo de la madre se vea afectado, siempre y cuando los aportes cálcicos de la madre alcancen 1 g/al día durante el embarazo y la lactancia.

La vitamina D tiene varias funciones: fijar el calcio en los huesos, contribuir al buen funcionamiento inmunitario, etc. Las reservas de vitamina D del feto se constituyen a expensas de las de la madre. Para evitar que se agoten las reservas de la madre, se  recomienda tomar 10 µg de vitamina D al día.

Los aportes recomendados de iodo son de 100 a 200 µg al día, idealmente 4 semanas antes de la concepción al menos y durante todo el embarazo, para garantizar un desarrollo óptimo del cerebro del feto. Los folatos (ácido fólico o vitamina B9) son esenciales para el desarrollo embrionario y fetal, ya que intervienen en la división celular.

Una carencia de folatos aumenta el riesgo de prematuridad, de retraso del crecimiento intrauterino y sobre todo de anomalías en el cierre del tubo neural (anencefalia,…). Para la mujer embarazada, y antes de la concepción, las necesidades son de 400 µg al día.

Por último, hay que subrayar la importancia del ácido graso DHA o ácido “cervónico” para el buen desarrollo del cerebro y de las facultades visuales del feto y del bebé.

Inovance GESTAVANCE responde a las necesidades micronutricionales de la población femenina en edad de procrear, tanto en el curso del embarazo como durante la lactancia.

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