Durante estos días singulares, llenos de incertidumbre y limitaciones, pero también de muestras de altruismo y sentido de comunidad, la ansiedad está colándose en nuestras casas en mayor o menor medida.

La imposibilidad de salir a la calle (más allá de tareas muy concretas como sacar la basura o ir a comprar al súper o a la farmacia), el confinamiento en pisos pequeños, la falta de intimidad, la convivencia continua con sus dificultades de relación, la incertidumbre sanitaria y económica, el poco contacto con la luz solar o lel descenso radical de la actividad física; son elementos que poco a poco pueden ir minando nuestro estado de ánimo y contribuir a que la ansiedad vaya ganando enteros poco a poco.

En primer lugar es importante entender a qué nos referimos cuando hablamos de experimentar ansiedad:

  • Nerviosismo, irritabilidad agitación o tensión, con sensación de peligro inminente, y/o pánico.

  • Aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada (hiperventilación), sudoración o temblores sin causa justificada.

  • Dificultad para conciliar el sueño.

  • Dificultad para desconectar o dejar de pensar en la enfermedad y la posibilidad de infectarse.

  • Necesidad imperiosa de estar permanentemente conectado a informaciones sobre el virus (a no ser que sea por un tema profesional) ligado a una fuerte sensación de miedo o inquietud por no poder hacerlo. 

  • Dificultad para concentrarse o interesarse por otros asuntos. 

  • Dificultad para realizar sus labores cotidianas.

  • Sentirse permanentemente en estado de alerta.

  • Tendencia excesiva a la autoobservación en especial si tiendo a confundir sensaciones normales con posibles síntomas.  

  • Dificultad para gestionar la preocupación sobre el estado de familiares o amigos.

Por ello desde Ysonut, en nuestro empeño de acompañaros en este período queremos compartir con vosotros algunos consejos para llevar mejor esta inquietud que a algunos no los deja «tranquilos».

1. Aquí y ahora

Sin duda, uno de los elementos más desestabilizadores de estos momentos es la enorme incertidumbre que se cierne sobre nosotros: ¿cuánto durará esto? ¿estaremos seguros cuando el confinamiento acabe? ¿qué pasará con la economía? ¿recuperaré el nivel de trabajo anterior a la crisis? ¿será un virus estacional?

Éstas son sólo algunas de las cuestiones que se agolpan en nuestra cabeza robándonos poco a poco la tranquilidad. Es fundamental entender que debemos centrarnos en el presente, en el «aquí y ahora», ya que pensar en el futuro y tratar de anticipar hechos que no podemos predecir sólo servirá para acentuar el miedo y nuestra sensación de impotencia e indefensión. Es fundamental que vivamos «día a día», confiando en que iremos tomando decisiones paso a paso en base a lo que vaya sucediendo y, sobre todo, a medida que vayamos teniendo más información.

2. ¿Qué depende y qué no depende de mí?

Pese a que el miedo o el no saber a qué atenernos puede llevarnos a tratar de tener todo controlado en nuestra cabeza es fundamental que diferenciemos entre aquello que depende de mí (que está en mis manos) y todo aquello que no (que escapa a mi control). Centrarnos en lo primero y olvidarnos de lo segundo es clave para gestionar adecuadamente la ansiedad.

3. Rutina equilibrada

En general (siempre hay excepciones), lo más adecuado será mantener una cierta rutina que nos ayude a organizar el día y no entrar en una apatía que no nos será de ayuda.

Sin embargo, tampoco es aconsejable pretender ser mega productivo o avanzar trabajo (o estudios) como si no hubiera un mañana. Es importante poder equilibrar el tiempo productivo con momento de puro ocio y diversión que nos permita también poder «disfrutar» de la singularidad de estos días.

4. Ejercicio Físico

Mantener unos mínimos de ejercicio físico, no sólo nos ayudará a no volver a la rutina normal con unos kilos de más, sino que también es clave en el mantenimiento de un estado de ánimo adecuado, ya que trabajar nuestro cuerpo genera endorfinas en el organismo, claves para sentirnos bien, además de conciliar más fácilmente el sueño. Gracias a Internet, tenemos a nuestra disposición un sinfín de rutinas y entrenamientos que podemos realizar en nuestro salón de casa. El trabajo cardiovascular es especialmente recomendable, siempre adaptado al nivel de cada uno.

5. Busca la oportunidad

Ser capaces de identificar el sentido de estos momentos y estas acciones y encontrar las oportunidades que esta coyuntura nos plantea es una de las acciones más útiles que podemos hacer para llevar mejor este confinamiento. Los seres humanos somos «animales de sentido» y sin él, la existencia nos aplasta (más aún en tiempos de crisis como el actual). Busca el sentido que este confinamiento tiene para ti y aprovecha las oportunidades que pone a tu alcance.

6. Modera la exposición a la información

Debemos estar informados pero tampoco es adecuado estar permanentemente conectados a las noticias acerca del Covid-19 a través de la radio o la televisión. Trata de desconectar a través de libros, series, películas o actividades con los tuyos. Infórmate una o dos veces al día pero trata de no sobreexponerte.

Mención aparte tiene el no dar valor y/o recorrido a informaciones de dudosa procedencia a través de las redes sociales como Facebook o Whatsapp. Cuidado con los fake news, tratemos de ceñirnos a fuentes oficiales y contrastadas.

7. Acepta tus emociones

Acepta tus emociones. No combatas aquello que sientas. Es natural que en momentos así sientas inquietud, impotencia, miedo o frustración. Son emociones normales en momentos así y pelearte con ellas no te ayudará. Asume tu vulnerabilidad y entiende que es parte de este proceso. Dales espacio y comparte lo que sientes, te ayudará.

8. Alimentación y micronutrición

Sabemos que la alimentación es la base de nuestra salud, tanto física como mental. Cuida lo que comes y trata de mantener el equilibrio en tu mesa, y si estás realizando una dieta, mantenla y no cedas a la tentación de saltártela.

Por otro lado, la micronutrición es especialmente adecuada para poder completar tu alimentación y dotar a tu organismo de todos aquellos nutrientes que tu sistema nervioso necesita para su óptimo funcionamiento. Productos como SERENITE, compuesto a base de plantas, aminoácidos y vitaminas B1, B6, B9

puede ser un óptimo aliado para ayudarte a regular el estrés, ya que tiene efectos beneficiosos sobre la tensión nerviosa y la calidad del sueño. SEROTONE, por su parte, y gracias a su composición a base de triptófano (precursor de la serotonina, neuromediador de la serenidad y de la relajación), vitaminas B3-B6 y zinc, te ayudará a regular tu estado de ánimo, tu sueño y mantener una función cognitiva normal.

Y si tienes especiales dificultades para conciliar el sueño, productos como NOCTIVANCE pueden ayudarte gracias a su formulación con 1.9 mg de melatonina de liberación prolongada y magnesio, que ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga.

Y recuerda que nuestro envío a domicilio sigue funcionando.

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