Los productos de la colmena | Jalea Real

 

Los productos procedentes de la colmena encierran unos concentrados nutricionales y micronutricionales naturales que se aconseja consumir para reforzar nuestro sistema inmunitario. Entre estos productos, encontramos la jalea real, la miel y el propóleo.

Jalea Real

  • Producida por la secreción de las glándulas de las abejas nodrizas, la jalea real es también llamada “leche de abeja”. Constituye el alimento de la Reina y de las larvas de la colmena, garantizando su rápido crecimiento: ¡se trata de un auténtico concentrado de fuente de vida!
  • Contiene aproximadamente 13 % de proteínas (acetilcolina para las células nerviosas), 14 % de glúcidos y 4 % de lípidos (ácidos grasos esenciales). También encierra vitaminas B3, B5, B8 y B9, vitaminas A – C – D – E, minerales (calcio, cobre, fósforo, hierro, etc.) y factores antibióticos. Estas sustancias ayudan a reforzar nuestro potencial inmunitario (resistencia al frío y al estrés, propiedades antioxidantes) y a aumentar nuestra capacidad física e intelectual.
  • De apariencia amarillo pálido, se caracteriza por su sabor ligeramente ácido y dulce. Puede ser consumida por todos (niños, mujeres embarazadas, deportistas, personas mayores, etc.), preferentemente en ayunas y por vía sublingual, desde 100 mg hasta 1g según las necesidades.
  • La Jalea Real es muy preciada porque es extremadamente difícil de conseguir por el apicultor. Debe conservarse en frío (de 2 a 5ºC como máximo) para preservar toda su riqueza nutricional.

 

 

Miel

  • Contiene de 78 a 80 % de azúcares, esencialmente sacarosa, de gran poder dulcificante, pero también limita las calorías, contribuyendo así al dinamismo del organismo.
  • Existen unas 200 variedades diferentes, en función del origen y proveniencia (árboles, flores, montaña, pradera, etc.).
  • Encontramos en la miel aminoácidos (acetilcolina), sales minerales, oligoelementos esenciales para muchas reacciones bioquímicas del metabolismo celular, vitaminas B, enzimas y factores antibióticos naturales, llamados “inhibina”, que impiden el desarrollo de las bacterias.
  • Todas estas sustancias participan en el buen funcionamiento del organismo, y particularmente del sistema inmunitario.
  • Por ejemplo, las mieles del eucalipto, del tomillo y del abeto son especialmente conocidas por sus efectos antisépticos sobre las vías respiratorias.

 

 

Propóleo

  • El propóleo, de origen vegetal, es una resina que se encuentra en las yemas de los árboles y que las abejas colectan. El apicultor puede entonces recoger un extracto llamado “propóleo puro”.
  • Este propóleo está compuesto en un 100 % por moléculas activas como flavonoides (pinocembrina, galangina, quercetina, ácido cafeico,…), compuestos fenólicos (ácidos aromáticos, ésters de ácidos aromáticos), aceites esenciales y otros nutrientes como azúcar y ácidos grasos.
  • Gracias a estas moléculas activas, el propóleo estimula las defensas inmunitarias:
    • Los flavonoides del propóleo tienen un poder anti-infeccioso, manteniendo prisionero al virus, para que no se multiplique en el organismo.
    • El propóleo también sirve para combatir las infecciones respiratorias (catarro, gripe, etc.).
    • Estimula la producción de anticuerpos y puede aumentar la actividad de los macrófagos.
  • Se utiliza generalmente como complemento alimentario en forma de gel contenido en una botella dosificadora, para poder untar cómodamente con pan o biscotes. Un consumo medio de 600 mg al día puede ayudar a luchar contra las infecciones hibernales.
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