¡Imagina que en 2012 tengamos un corazón lleno de vida! Es posible si empezamos a modificar nuestras costumbres alimentarias en relación a la grasa…

Entre buenas y malas grasas, resulta difícil ver las cosas con claridad. Sin embargo, lo más importante es calcular nuestra relación entre omega 6 y omega 3. Debería tender hacia 4/1 y no 10/1, como se ve a menudo.

¡Todo esto empieza a complicarse! ¿Cómo podemos cuidar nuestras arterias y limitar los factores de riesgos cardiovasculares de manera simple?

Para ello es suficiente ingerir los buenos aceites, aquellos que presentan la tasa más elevada de ácidos grasos de la serie omega 3, llamados ácidos alfa-linoleicos (ALA). No es necesario recordar este nombre. Basta con memorizar los nombres siguientes: aceite de camelina, aceite de lino o aceite de cáñamo.

Centrémonos en la camelina o Camelina Sativa, también llamada “lino bastardo” o “sésamo de Alemania”. Es una planta de la familia de las crucíferas (variedad glabrata). Su cultura es una de las más antiguas de Europa.

El aceite de camelina es muy líquido, de un bello color amarillo con un ligero olor a col-espárrago. Como para la mayoría de alimentos provenientes de los vegetales, es preferible escoger un aceite de camelina procedente de la agricultura biológica.

La elección del método de obtención del aceite de camelina también es capital para poder sacar todos sus beneficios: hay que optar por una presión en frío, sin precalentamiento, sin tratamiento químico, sin conservantes; en resumen, un método que podemos calificar de 100% natural.

Rico en vitamina E, el aceite de camelina puede contener de 32 a 40% de ALA. Una cucharadita al día permite aportar de media de 1 a 1.3g de ALA, que son tan beneficiosos para la salud del corazón y de las arterias. Se recomienda su utilización en frío para aliñar la verdura cruda o cocida.

También se le puede mezclar con un plato de pasta o de arroz, así como con patatas. No tiene contra-indicaciones, sea cual sea la edad: niños, adultos, mujeres embarazadas o amamantando, séniores… Además, se presenta naturalmente sin gluten y sin lactosa.

Consumiendo 1 cucharadita de aceite de camelina al día contribuís a reequilibrar la relación entre omega 6 / omega 3, ¡y esto sin realizar cálculos!

No dudéis más, variad vuestros aceites alimentarios y cread vuestras mezclas asociando aceite de camelina y aceite de oliva por ejemplo.

 

Inovance os propone su primer “Alimento Salud”, el Aceite de Camelina Inovance:

  • Una calidad excepcional,
  • Una certificación biológica,
  • Una cultura y fabricación francesas

 

 

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