Estudios han demostrado que 6 de cada 10 adultos sufren obesidad o sobrepeso en España. Por otro lado, 2 de cada 10 niños también sufren obesidad o sobrepeso. Ante estas cifras elevadas y conociendo todas las consecuencias que conlleva este problema, hoy, más que nunca, hay que concienciar a la población de sus causas.
Obesidad Abdominal

La obesidad reviste varias formas entre las cuales podemos distinguir: la obesidad abdominal o androide, reconocible por la localización de la grasa en la zona del vientre (forma de “manzana”); y la obesidad ginoide, que concentra principalmente el tejido adiposo en los muslos (forma de “pera”).

Se diagnostica la obesidad abdominal o androide cuando el valor de la circunferencia abdominal es superior a 102 cm en el hombre y a 88 cm en la mujer.

Las causas mayores de la obesidad están vinculadas a la evolución de las costumbres alimentarias, al modo de vida sedentario, a las perturbaciones diversas cuyo origen se encuentra en factores genéticos, comportamentales y ambientales, etc.

La repartición de la grasa se ve influenciada por el sexo, la edad, la aparición de la menopausia y la genética. En efecto, más del 50% de la variación de grasa abdominal está genéticamente determinada. La obesidad androide es más habitual en los hombres que en las mujeres, aunque también concierne a las mujeres en fase menopáusica (disminución de las hormonas femeninas).

Desgraciadamente, este tipo de obesidad comporta numerosas complicaciones metabólicas y más precisamente, un aumento del riesgo cardiovascular.

Si la obesidad abdominal está asociada a una resistencia a la insulina, a hipertensión arterial o a una baja del colesterol HDL, se puede suponer la existencia de un síndrome metabólico. En el hombre, el riesgo de coronopatía se ve multiplicado por 3,7 y el riesgo de diabetes por 24,5 en relación a un hombre que no presenta estos signos.

El número de niños afectados por sobrecarga ponderal no cesa de aumentar, hasta el punto de que se teme la aparición en la edad adulta de un riesgo suplementario de desarrollar una diabetes de tipo 2 y un síndrome metabólico.

La sobrecarga de grasa abdominal es una señal de alarma muy fuerte que no se debe ignorar, porque se le asocian riesgos sanitarios mayores. Además, la existencia de un síndrome metabólico en los niños pequeños, demuestra que se debe reforzar la prevención por medio de medidas educativas, incluso en relación a mujeres embarazadas, puesto que in utero, el grado de adiposidad influencia la salud del futuro adulto.

¡Hay que aprender a toda edad a reconocer el tipo de sobrecarga: “manzana” o “pera”!

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