Perdida de Peso | Obesidad y esperanza de vida

La esperanza de vida aumenta en los países desarrollados; es lo que acostumbramos a oír. Sin embargo, desde el año 2000, ¡cada vez más especialistas y profesionales de la salud advierten de un peligro cada vez mayor!

La obesidad y la diabetes de tipo 2 son considerados epidemias que provocan una disminución de la esperanza de vida.

La « Framingham Heart Study » ha demostrado que un simple sobrepeso hace perder, de media, 3 años de vida, mientras que la obesidad, de media, 7 años de vida para un no-fumador y 14 años para un fumador.

En 2008, un estudio(1) americano llevado a cabo por universitarios de Harvard y Washington evidenció una disminución de la esperanza de vida en las mujeres de aquellos condados más desfavorecidos ; cierto número de muertes relacionadas con la obesidad, el sobrepeso, el tabaco y la hipertensión arterial eran más frecuentes.

Desde el inicio del año 2000, ha quedado demostrado(2) que 30 a 40% de los cánceres, 17 a 22% de las enfermedades cardiovasculares y 24 a 66% de los casos de diabetes podrían evitarse por medio de una fuerte disminución del consumo de ácidos grasos saturados; estos están presentes, principalmente, en la carne, los huevos y los productos lácteos.

En paralelo, una investigación(2) realizada por la escuela de salud pública de Harvard ha revelado que las dietas llamadas «tradicionales», principalmente compuestas de alimentos vegetales (ricos en cereales integrales, verduras, fruta y nueces) y con cantidades muy reducidas – o incluso ausencia – de productos animales, se asocian a una mayor esperanza de vida y una tasa inferior de enfermedades de origen nutricional (ejemplo: Corea del Sur).

En 2002, el boletín N°80 de la OMS alertaba: «Se estima que de aquí al 2020, dos tercios de la carga mundial de morbilidad serán imputables a enfermedades no transmisibles crónicas, la mayoría de ellas claramente relacionadas con el régimen alimentario. El pasaje a una alimentación compuesta por más productos alimentarios refinados, alimentos de origen animal y grasas juega un rol de primer orden en la epidemia actual de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, entre otras afecciones no-transmisibles

Una alimentación hiper-energética y demasiado rica en grasas favorece la obesidad, que aumenta considerablemente el riesgo de enfermedades cardiacas, accidentes vasculares cerebrales, diabetes y diversos cánceres.

Estas cuatro patologías son responsables de más de la mitad del conjunto de muertes en los países ricos. Con el aumento de la obesidad juvenil, es previsible que estas « enfermedades » afecten en el futuro a cada vez más jóvenes.

Si la obesidad y su cortejo de enfermedades crónicas no son frenadas en las próximas décadas, se puede llegar a producir una inversión a la baja de las tendencias de longevidad.

 

Fuentes:

(1)    Ezzati M y alii, The Reversal of Fortuna s: Trends in County Mortality and Cross-County Mortality Disparities in the United States, Plos Med, 2008, 22;5(4):e66.

(2)    Gardner G, Halwell B, Underfed and Overfed: The Global Epidemic of Malnutrition, World Watch Institute Paper 150, March 2000.

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