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Con el frío, el invierno es la estación ideal para que las bacterias y los virus campen a sus anchas y, por tanto, se cuelen en nuestro organismo. Para protegerse ante estos patógenos, el cuerpo humano cuenta con el sistema inmunológico, compuesto por células especializadas como los macrófagos, los linfocitos y los glóbulos blancos. Sin embargo, en épocas de mayor riesgo como la invernal, existen distintas alternativas naturales que refuerzan el sistema inmunitario ayudándonos a mantener a raya a estos invasores microscópicos. ¿Quieres conocerlos? ¡Vamos allá!

 

1 Las plantas que refuerzan el sistema inmunitario

La fitoterapia, ciencia que estudia el uso de las plantas medicinales y sus aplicaciones terapéuticas, recomienda ciertas plantas que ayudan a estimular nuestro sistema inmunitario. Es el caso de la equinácea, especialmente indicada para prevenir y tratar posibles infecciones respiratorias que pueden afectar la nariz, la garganta y la laringe. Lo recomendable es empezar a consumirla desde los primeros síntomas de infección (estornudos, tos, escalofríos, moqueo…).

Por su lado, el tomillo contiene un agente antiséptico que puede disminuir la inflamación de las vías respiratorias y reducir la tos.

Las bayas de Sureau son especialmente recomendables, ya que no sólo son ricas en antioxidantes sino que además combaten los radicales libres y fortalecen el sistema inmunitario.

El eleuterococo, también conocida como eleutero o ginseng siberiano, es una planta tónica que reduce el cansancio en momentos de alta exigencia física. Es especialmente adecuada para recuperar el tono y la vitalidad.

Finalmente, el consumo de productos de la colmena como el propóleo y la jalea real es una estupenda opción por su alto contenido en nutrientes. El propóleo, resina recolectada por las abejas para proteger su colmena, contiene abundantes nutrientes como el zinc, el selenio, el cobre, además de numerosos antioxidantes. La jalea real, por su parte, es segregada por las abejas nodrizas y está destinada a alimentar a la abeja reina. Destaca por su alto contenido proteico, así como de ácidos grasos esenciales y sales minerales.

2 Dormir bien refuerza las defensas inmunitarias

Sin duda, otro de los grandes pilares del sistema inmunológico es el sueño. La falta de sueño puede debilitar nuestro sistema defensivo y provocar distintos trastornos en el organismo. De hecho, el sistema inmunológico se renueva y refuerza esencialmente mientras dormimos. Durante el sueño, el cerebro segrega hormonas como la dopamina o la prolactina, esenciales para un buen desarrollo de la respuesta inmunitaria.

Por lo tanto, si no dormimos lo suficiente o tenemos dificultad para dormirnos, nuestras defensas naturales pueden debilitarse. La melatonina puede entonces ayudarnos. Esta hormona favorece el sueño y mejora todas las fases del mismo, así como evitar que nos despertemos durante la noche.

Asimismo, la melisa o toronjil es una planta con virtudes sedantes que favorece la calma y la relajación, por lo que también es adecuada para ayudarnos a gozar de un buen descanso.

Por otro lado, y como complemento para reducir el estrés y la fatiga del día a día, el magnesio es una excelente opción. De hecho, los estudios revelan que el 84% de la población tiene un consumo insuficiente de magnesio, siendo éste imprescindible para optimizar el equilibrio nervioso.

3 Los micronutrientes al rescate

Una de las soluciones más efectivas a nuestro alcance para tener un sistema inmunológico saludable es el uso de micronutrientes, vitaminas y minerales como el zinc, la vitamina C y la vitamina D.

La vitamina D es sintetizada naturalmente por la piel gracias a la exposición a la luz solar, pero ante poca presencia de luz solar, como durante el invierno, la síntesis de la vitamina D es insuficiente para satisfacer las necesidades. Por eso, es muy recomendable es consumo de vitamina D3 a través de sustancias naturales como la lanolina.

Por su lado, los suplementos de vitamina C natural (de Acerola o Rosa Mosqueta) son muy beneficiosos en tanto para tratar como para prevenir resfriados y fatiga.

4 Cuidemos nuestra microbiota intestinal

Por último, no podemos olvidarnos de nuestro tracto intestinal, ya que es allí donde encontramos entre el 60 y el 70% de las defensas naturales de nuestro cuerpo. Y para mimar tu flora intestinal nada mejor que consumir alimentos fermentados (productos lácteos, col cocida, pepinillos, etc.), ricos en fermentos lácteos. Las fibras prebióticas contenidas en las frutas y verduras también son fundamentales para alimentar las bacterias intestinales y preservar así el equilibrio de tu flora intestinal.

Los probióticos también son una gran opción para fortalecer nuestro sistema inmunológico, como bacterias benignas como el Lactobacillus o el Bifidobacterium, presentes de forma natural en nuestra flora intestinal. Más concretamente, el Bifidobacterium bifidum, la Lactobacillus rhamnosus y la Lactobacillus acidophilus son las más idóneas para proporcionar al organismo una mejor protección inmunológica.

Y tú, ¿cuáles son tus soluciones naturales para pasar el invierno con buena salud? Conoce nuestro catálogo y solicita el asesoramiento de un profesional.

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