La capacidad de memorizar, de concentrarse, de recordar en el tiempo exige que las células del cerebro estén perfectamente alimentadas. Numerosos estudios en el hombre y en los animales han demostrado la importancia de los ácidos grasos esenciales y de los antioxidantes en estos procesos. Todos estos estudios estaban motivados por la voluntad de comprender las perturbaciones de la función mnémica, las enfermedades neurodegenerativas (como la enfermedad de Alzheimer), las alteraciones de los sistemas de memorización y los trastornos de la atención en los niños de temprana edad.

–          El cóctel micronutricional de la memoria, del aprendizaje y de la cognición

Los fosfolípidos que provienen de los vegetales y de los productos animales (huevos, hígado) constituyen compuestos fundamentales de las membranas neuronales. Esta identidad funcional entre ácidos grasos omega 3 y omega 6 favorece el influjo nervioso de la información, mejorando el paso de los neurotransmisores. Entre estos fosfolípidos, hay que mencionar ante todo la fosfatidilcolina, que contribuye a la síntesis de la acetilcolina, neurotransmisor importante en el sistema nervioso central.

La fosfatidilserina es el segundo fosfolípido que hay que tomar en cuenta, porque protege contra el envejecimiento fisiológico de las membranas neuronales, confiriéndoles flexibilidad y permeabilidad. Permite también aumentar el número de receptores de los neurotransmisores y participa en la producción de éstos (acetilcolina, dopamina). Por último, favorece una mejor utilización de la glucosa a nivel cerebral.

En cuanto al omega 3, el DHA es capital para el desarrollo y el funcionamiento del cerebro, así como para la eficacidad de los órganos sensoriales que implican el uso de la memoria. Para una mujer embarazada o que da el pecho, la cantidad diaria recomendada de DHA es de 250mg. En los niños de temprana edad, el DHA contribuye a la mejora de la concentración, a la par que reduce los trastornos de la atención.

Para completar el cóctel “memoria”, hacen falta vitaminas B, que participan en la producción de los neurotransmisores. El estudio FACIT** de 2007 ha demostrado que una suplementación en folatos o vit. B9 mejora de manera significativa la memoria, la velocidad de transmisión de la información y la velocidad sensoriomotora.

Por último, para reducir las pérdidas de memoria a toda edad, así como los déficits cognitivos de la persona mayor, conviene frenar el estrés oxidativo de las células neuronales y de los receptores de los neurotransmisores a través de un aporte cotidiano de antioxidantes de calidad, en cantidad fisiológica, como vitaminas A-C-E, selenio o zinc.

Inovance Memovance aporta los fosfolípidos, los omega 3, las vitaminas B y los antioxidantes necesarios para reforzar la memoria y la concentración. ¡Complete pues con Inovance Omega 3 DHA su cóctel “Memoria”!

 

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