Solución 2: Vitamina D e Inmunidad

Los catarros, los dolores de garganta, los cansancios repetidos son indicios de un sistema inmunitario debilitado por las luchas microbianas y víricas que se ven favorecidas en invierno. Además, estas infecciones generan estrés y nuestro organismo se agota con el esfuerzo de la lucha constante. Debemos ayudar a las defensas naturales mediante el aporte de vitamina D, micronutriente indispensable para nuestras defensas aunque, hasta la fecha, poco reconocido por sus efectos inmunes.

 

Vitamina D e INMUNIDAD

Los glóbulos blancos llamados linfocitos son macrófagos, el arma defensiva primordial frente a los ataques víricos, microbianos, bacterianos. Los macrófagos acuden al contacto con antígenos extraños para presentárselos a los linfocitos y, los linfocitos, sólo podrán activarse y neutralizar a los cuerpos extraños si se encuentran en presencia de vitamina D.

La vitamina D también tiene la particularidad de favorecer la fabricación de péptidos antimicrobianos a nivel de los “tejidos barrera” tales como la piel, los pulmones, la mucosa intestinal, quienes envían señales para atraer a los macrófagos e impedir que los virus se desarrollen.

 

¿Qué VITAMINA D elegiremos?

 

La vitamina D3 es la forma más activa, la que nos interesa. El 90 % de la vitamina D3 está producida por la piel mediante un proceso de fotosíntesis (exposición al sol); pero sucede que en invierno no tenemos tanto sol y, por consiguiente, el organismo se encuentra en unas condiciones de “supuesta carencia”. La alimentación nos aporta poca vitamina D3 (pequeñas cantidades en los moluscos, la mantequilla, el pescado) por lo que resulta necesario efectuar un aporte complementario, sobre todo si se trata de los más débiles (niños, ancianos, mujeres embarazadas…).

Las recomendaciones estándar son de 5µg ó 200 UI de vitamina D. Hay que favorecer el consumo de los aceites de hígado de pescado con unas cualidades nutricionales óptimas (sin residuos, sin pesticidas, etc.) combinándolos con antioxidantes naturales tales como el aceite esencial de romero, que protege a las vitaminas D y A impidiendo que se pongan rancias.

Sin embargo, habrá que tener cuidado y evitar posibles sobredosis de vitamina A, por lo que resulta conveniente tener un seguimiento por parte de un profesional de la micronutrición.

 

Inovance Vita D3 permite un aporte natural de Vitamina D con todas las garantías de seguridad alimentaria para ayudar a reforzar el sistema inmunitario en pleno corazón del invierno.

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