No hace falta recordar que, para un correcto equilibrio alimentario, se recomienda comer fruta y verdura…

– Sí, pero, ¿en qué cantidades? Si las verduras contienen mucha agua y minerales, y pocos glúcidos, no ocurre lo mismo con la fruta.

La fruta contiene glúcidos como la fructosa, un azúcar llamado «simple». Cuando es consumida en forma de zumo, la cantidad de azúcar ingerida aumenta rápidamente.

Por ejemplo, para obtener un vaso de 150 ml de zumo de naranja, hay que exprimir al menos 300 piezas de dicha fruta, lo que representa aproximadamente 25 g de glúcidos (azúcares).

Consumiendo únicamente una naranja (120 g), solo se habrían ingerido en torno a 11 g de azúcar.

Por tanto, el consumo de zumos de frutas puede influir sobre la gestión de nuestro peso a causa del mayor aporte de azúcar, comparado con el consumo directo de la fruta.

Otro problema es la tentación de consumir zumos de frutas del supermercado, más fáciles y prácticos de tomar. Las bebidas a base de frutas son abundantes y con concentraciones de azúcares muy variables, lo que dificulta la elección del consumidor:

gaseosas con sabor a fruta, bebidas a base de zumo de fruta y con burbujas, zumo de manzana, zumo de uva y néctares de frutas… todos ellos contienen, para 100 ml, en torno a 15-20 g de azúcar, mientras que un zumo de fruta puro, en torno a 5-10 g.

Además, la fructosa tampoco es inocua. En animales, ha quedado demostrado* que, añadiendo fructosa en la alimentación, en particular en el agua, aumenta la síntesis de grasa, los triglicéridos y la resistencia a la insulina.

Por supuesto, la fructosa contenida en la fruta está combinada con fibras, lo cual le confiere un menor impacto sobre la glucemia y la insulina. Por contra, la fructosa libre añadida a ciertos alimentos o aguas saborizadas no dispone de esta sinergia con las fibras, teniendo por tanto una actividad más directa sobre la síntesis de las grasas.

Conclusión:

  • Los zumos de frutas deben ser consumidos de forma pertinente y controlada, y hechos en casa.
  • Es preferible conservar la pulpa, pues su concentración en fibra limita la absorción del azúcar contenido en la fruta.

 

Fuente:

*Bergheim I, Weber S, Vos M, et al. Antibiotics protect against fructose-induced hepatic lipid accumulation in mice: role of endotoxin. J Hepatol. 2008 Jun;48(6):983-92.

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