Cuando los relojes se retrasan en otoño, el calendario te regala una hora más de sueño. Y, sin embargo, muchas personas durante los días y semanas siguientes tienen la sensación de ir desfasadas: se despiertan antes de lo previsto, les entra sueño en cuanto anochece o notan que la tarde se les queda corta.
No es casualidad. Es lo que ocurre cuando el reloj de la pared cambia de golpe y el reloj interno, que se guía sobre todo por la luz, necesita algo más de tiempo para adaptarse.
En este artículo descubrirás por qué “una hora más” no siempre se traduce en descansar mejor, qué puedes hacer en los días previos y en la semana posterior para facilitar el ajuste, y cómo te pueden ayudar los complementos alimenticios como los de la gama NOCTIVANCE de Inovance.
Tu cuerpo no consulta la hora en el móvil. En el cerebro hay un reloj biológico que se orienta sobre todo por la luz, y también por la temperatura¹. Pero no es lo único: otros hábitos cotidianos, como las horas de las comidas o la actividad física, también influyen en este ritmo².
Aunque solo se cambie una hora, nuestro cuerpo puede necesitar unos días, o incluso semanas, para acostumbrarse al nuevo horario. El tiempo de adaptación varía de una persona a otra¹.
Cada persona vive el cambio de hora de forma diferente. Mientras que algunas apenas lo notan, otras pueden experimentar cambios en su descanso durante los primeros días¹ ²:
Estas sensaciones pueden estar relacionadas con el proceso de adaptación al nuevo horario y, por lo general, son pasajeras. La duración varía de una persona a otra: para muchas, bastan unos pocos días, otras necesitan hasta semanas¹.
La buena noticia es que el cambio de hora de otoño se puede preparar. Bastan unos pequeños ajustes en las rutinas para favorecer una adaptación progresiva al nuevo horario.
Una opción es ir adaptándote durante los cuatro o cinco días previos al cambio oficial². Retrasa gradualmente la hora de acostarte y de levantarte, por ejemplo, de 15 en 15 minutos, para que cuando cambie el reloj tu horario ya esté ajustado a la nueva hora. Mantén también las comidas a horas regulares.
¿Cuánto tarda el cuerpo en adaptarse al cambio de hora? Depende de cada persona y de sus rutinas. El reloj biológico puede tardar varios días o semanas en reajustarse¹; para muchas personas basta con un día, y a quienes más les cuesta puede llevarles alrededor de una semana².
¿Cuesta más el cambio de otoño o el de primavera? En general, el de otoño es más llevadero, porque se gana una hora de sueño en lugar de perderla. El de primavera, en cambio, suele costar más, porque al organismo le resulta más difícil adelantar el reloj biológico². Aun así, cada persona lo vive de forma distinta.
¿Cuándo conviene hablar con un profesional de la salud? Si, pasadas unas semanas, sigues teniendo dificultades para dormir, notas mucha somnolencia durante el día o el cansancio interfiere en tu vida diaria, consulta con tu médico o farmacéutico.
Mantener unos horarios regulares y cuidar los hábitos antes de acostarse son pasos importantes para favorecer un buen descanso. Si buscas un apoyo adicional, la gama NOCTIVANCE de Inovance ofrece distintas fórmulas y formatos para acompañarte según tus necesidades.
Además, la vitamina B6, presente en toda la gama, contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso.
Solo para adultos. No recomendado durante el embarazo y la lactancia. Si sigues algún tratamiento, consulta antes con tu médico o farmacéutico. No superar la dosis diaria recomendada. Los complementos alimenticios no sustituyen una dieta variada y equilibrada ni un estilo de vida saludable.