“Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina” decía Hipócrates, médico griego y filósofo. Aunque hoy en día queda claramente establecido que nuestra alimentación está vinculada con nuestra salud física, solo se empezó a hablar de micronutrición desde los años 1990. Este nuevo planteamiento nutricional consiste en estudiar los eventuales desequilibrios alimentarios y deficiencias de micronutrientes. Las deficiencias, y más aún las carencias nutricionales causan perturbaciones del metabolismo y de la salud en general. Efectivamente, cada nutriente debe estar disponible en cantidad suficiente para poder cumplir con sus funciones biológicas y así evitar la aparición de patologías más graves. Por tanto, se recomienda llevar una dieta alimentaria diaria variada y equilibrada. Sin embargo, no basta siempre para satisfacer las necesidades del organismo, particularmente en circunstancias o situaciones de debilidad que generan un aumento de las necesidades que es difícil satisfacer a través de la alimentación. La micronutrición aparece por tanto como una solución para completar esta aportación de nutrientes y prevenir una eventual carencia.

¿Qué papeles juegan los micronutrientes para nuestra salud?

Los micronutrientes, incluidas las vitaminas, los minerales, los oligoelementos, los ácidos grasos esenciales y los aminoácidos, juegan papeles fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo.

Ácidos grasos y aminoácidos esenciales

Algunos de dichos micronutrientes esenciales deben ser suministrados por la alimentación, ya que el cuerpo no es capaz de producirlos. Por ejemplo, el sistema nervioso necesita los aminoácidos esenciales de las proteínas para producir neurotransmisores: el triptófano es un precursor de la serotonina; la dopamina se sintetiza a partir de la tirosina…. Los alimentos ricos en proteínas incluyen cereales enteros, legumbres y carne.

Del mismo modo, los ácidos grasos esenciales como el omega 3 son esenciales para el desarrollo y el buen funcionamiento del cerebro, los ojos y el corazón. Reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Se encuentran en los pescados grasos (salmón, atún, sardinas…) y algunos aceites vegetales (aceite de aceite, de lino, de nuez…).

Vitaminas y minerales

Aunque las vitaminas, minerales y oligoelementos estén presentes en el organismo en pequeñas cantidades, son esenciales para su buen funcionamiento.

Los antioxidantes como la vitamina C, A y E, el selenio, el zinc, los polifenoles, los flavonoides… ayudan a luchar contra los ataques de los radicales libres y el estrés oxidativo. Estos compuestos están presentes principalmente en las plantas.

El potasio, que se encuentra sobre todo en las verduras verdes, ayuda a mantener el equilibrio ácido-básico.

El calcio juega un papel importante en la salud ósea. También es un componente de los dientes. Los productos lácteos son una de las principales fuentes alimentarias de calcio. Además, tienen vitamina D que facilita la absorción del calcio. Deben consumirse en combinación con una comida que incluya frutas y verduras.

Sin embargo, la principal fuente de vitamina D es su síntesis en la piel bajo la acción de la luz solar. Pero en las regiones con poca luz solar, las personas sufren más de carencia de vitamina D, por lo que es importante tomarla en forma de suplementos.

En cuanto al magnesio, es el mineral clave en caso de estrés y cansancio.

Los ámbitos de aplicación de la micronutrición

La micronutrición puede resultar útil para completar la alimentación con micronutrientes. Efectivamente, determinadas circunstancias pueden generar deficiencias: alimentación desequilibrada, mayores necesidades (por ejemplo, durante el embarazo, en fase de crecimiento, en caso de estrés intenso que “consume” mucho magnesio, etc.). Una deficiencia de micronutrientes puede causar trastornos funcionales como, por ejemplo:

  • Los trastornos digestivos (hinchazón, trastornos del tránsito, alergias o intolerancias alimentarias, permeabilidad intestinal, síndrome del intestino irritable, insuficiencia hepática, desequilibrio de la microbiota intestinal…)
  • La fatiga crónica
  • Los trastornos de la glucemia
  • Los trastornos del sueño y del estado anímico
  • Las deficiencias inmunitarias
  • Los problemas articulares
  • Las enfermedades degenerativas y la osteoporosis
  • Una reducción del rendimiento deportivo
  • Las molestias propias de la menopausia
  • Los problemas cutáneos (piel seca…)
  • El aumento de peso: acompañar a las personas con sobrepeso y suplir las deficiencias causadas por las dietas adelgazantes
  • Etc…

Una micronutrición avanzada

Una dieta equilibrada y variada debería ser suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales de cada persona. Sin embargo, el sistema de producción agrícola intensiva conduce al agotamiento del suelo y a unos alimentos menos ricos en nutrientes. Además, nuestro estilo de vida actual también causa ciertas deficiencias de nutrientes y unos desequilibrios funcionales. Por ejemplo, el consumo excesivo de productos industrializados proporciona demasiado omega 6 (pro-inflamatorio) y desequilibra la balanza entre el omega 6 y el omega 3. La falta de actividad física facilita el aumento de peso. El veganismo lleva a una deficiencia de vitamina B12. Lo mismo ocurre con el tabaco y el alcohol, que aumentan el estrés oxidativo y el consumo de antioxidantes… Por lo tanto, los complementos alimenticios ayudan a compensar los desequilibrios nutricionales.

Unos complementos nutricionales eficaces y de calidad

Cuando la ingesta nutricional resulta insuficiente o cuando las necesidades aumentan, la micronutrición ofrece soluciones naturales y eficaces para optimizar el estado nutricional de cada individuo. Ayuda a reequilibrar nuestro organismo y satisfacer nuestras necesidades de vitaminas, minerales y otros nutrientes para prevenir deficiencias, carencias y trastornos asociados. Además de la dieta alimentaria, cabe plantear un complemento de micronutrientes con complementos alimenticios. Sin embargo, no todos los complementos alimenticios son iguales. De hecho, la biodisponibilidad, la asimilación de las sales minerales y la absorción en la mucosa intestinal son criterios importantes a tomar en cuenta a la hora de elegir un complemento eficaz.

Para mantener nuestra salud, también debemos cuidar nuestra microbiota intestinal, igualmente llamada «flora intestinal». Este ecosistema de miles de millones de bacterias juega un papel central en el sistema inmunológico y en la salud en general. Nuestra flora intestinal necesita ser alimentada diariamente con fibras prebióticas. Los probióticos nos permiten colonizar el intestino con bacterias que son «beneficiosas» para nuestro organismo.

¡Si desea recibir asesoramiento sobre micronutrición, no dude en ponerse en contacto con nosotros!

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